lunes, 21 de diciembre de 2009

La universidad de Brown inicia nuevas investigaciones sobre el trastorno bipolar en niños


Dos profesores de la Universidad de Brown (Providence, Rhode Island) han recibido fondos federales para innovadores proyectos de investigación de Neurociencia que se centrarán en el desarrollo del cerebro en los bebés y el trastorno bipolar en niños.

Sean Deoni, profesor asistente de ingeniería, planea para usar su concesión de 2,5 millones de dólares para estudiar el desarrollo neurológico a lo largo de la infancia y en las primeras etapas del desarrollo, de 2 meses a menores de 5 años, usando una técnica IRM ( Imágenes de Resonancia Magnética) que  ha desarrollado previamente con sus colegas en Brown.

El Dr. Daniel Dickstein, profesor asistente de psiquiatría y comportamiento humano en la escuela de medicina de Alpert y jefe del programa de estados de ánimo pediátricos, imágenes y desarrollo neurológico (Pedi-MIND por sus siglas en inglés) en el hospital de Bradley, ha sido galardonado con una subvención de 1,87 millones de dólares para identificar marcadores biológicos y de comportamientos que distingan entre el desarrollo de trastornos bipolares plenos o sub-clínicos trastorno bipolar. La mayor parte de investigación del Dickstein llevará a cabo en el hospital de Bradley. El programa de investigación de Pedi-MIND utiliza técnicas de vanguardia como  imágenes cerebrales, funciones conductuales y análisis genéticos para identificar marcadores biológicos de enfermedad psicológica.

Ambas subvenciones provienen del programa BRAINS  del Instituto Nacional de salud mental del (NIMH)  y se desarrollarán en cinco años. Sólo siete subvenciones de BRAINS - premios de investigación biocomportamental para científicos innovadores- se otorgaron en EEUU en 2009, año inaugural del programa.

Deoni y Dickstein están afiliados al Instituto Brown de Neurociencias.

Deoni estudiará la mielinización, un proceso que es crucial para establecer vías de comunicación eficaz en el cerebro. La mielinización es la formación de la capa de grasa de mielina alrededor de las neuronas del cerebro y fibras.  Una mielinización  anormal puede provocar trastornos que afectan al modo de caminar, al  movimiento, a la comunicación, a la toma de decisiones y a otras funciones. Los científicos creen que una mielinización anormal puede contribuir a trastornos del desarrollo neurológico incluyendo autismo, esquizofrenia y retraso en el desarrollo.

La idea del estudio del Deoni es investigar cómo la mielina se desarrolla en el cerebro normalmente, con el fin de contrastarlo con los pacientes que se enfrentan a procesos de mielinización anormales. Equipo de Deoni utilizará estudios neurocognitivos y análisis de imágenes de resonancia magnética para medir el desarrollo del lenguaje, la memoria, control motriz fino y bruto y visión en niños. Su objetivo es entender qué regiones del cerebro son responsables de cada una de esas principales habilidades cognitivas, cómo se desarrollan con el tiempo y cómo los déficits pueden dar lugar a condiciones tales como autismo.

Dickstein utilizará su experiencia en captación de imágenes neurocognitivas y datos cerebralespara ayudar en el programa de investigación de Deoni.

A su vez, Deoni utilizará su experiencia en redes de materia blanca para colaborar en el proyecto de Dickstein, que incluirá también un equipo de expertos del Hospital Bradley, Rhode Island y de la Universidad de Brown. Expertos nacionales de la Universidad de Nueva York, Yale y del NIMH también estarán involucrados.

A la luz de la aparición en niños y adolescentes diagnosticados de  trastorno bipolar durante la última década,  el proyecto del Dickstein trabajará conjuntamente con el estudio COBY (curso y desarrollo de la juventud bipolar), que ha estado investigando la evolución del trastorno bipolar en niños a medida que se convierten en adultos jóvenes. La sinergia entre los dos proyectos está diseñada para identificar marcadores biológicos y de comportamientos que diferencien entre el trastornos bipolares completos y sub-clínicos.

Si tienen éxito, esos marcadores podrían potenciar la historia clínica de los pacientes, lo que haría más específico el diagnóstico y el  tratamiento para los niños con trastorno bipolar.

Fuente: traducido de Medical News Today.

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